Zulma Lobato quiere dejar el garage sin baño donde vive

La travesti que apareció en Crónica cuando fue a denunciar que le habían matado el perro, hace cualquier trabajo para poder mudarse de la casa que comparte con su novio. Ya hizo una presentación en Latin American Idol y animará una fiesta swinger.

Zulma Lobato Show

Zulma Lobato se viene con todo.

Zulma Lobato, la travesti más vapuleada de la tele, logró en dos meses mucho más de lo que esperaba. No sólo se hizo súper popular de un día para el otro, sino que hasta llegó a grabar una audición en el reality Latinamerican Idol, apadrinada por el mismísimo John Secada, que la convenció para que se presente, cosa que por supuesto ella hizo inmediatamente.

Pero eso no es todo, porque Zulma ya consiguió varios contratos para cantar y conducir eventos. Pero sin dudas el llamado más bizarro fue el que recibió del grupo de swingers más grande de la capital para que lleve adelante la conducción de la fiesta anual que realizarán el póximo 9 de julio y que no se suspenderá por la pandemia de la gripe del porcino.

Zulma Lobato está aprovechando todo porque sueña con abandonar el garage sin baño donde vive actualmente junto a su novio, un maduro señor que hoy por hoy hace las veces de manager.

 

No hay gripe que los pare: los swingers no suspenden

Las fiestas privadas e intercambio de pareja no se suspendieron. Pero aclaran que hay prevención: "No nos saludamos con un beso en la boca".

Con la gripe en el aire y las medidas de prevención a flor de piel, muchas son las parejas las que ven afectadas sus actitudes cariñosas más comunes: nada de besos, las manos con alcohol y lo más alejado posible del otro para no contagiarse. Pero que pasa con el sexo? Y que pasa con aquellos que van más allá aun?

La llamada cultura Swinger ha proliferado en Argentina en los últimos 10 años. La Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano cuentan con una amplia oferta de boliches y bares para swingers, sin contar las fiestas privadas organizadas por Internet.

Aunque todo contacto físico es un fuerte canal de contagio los swinger continúan con sus prácticas por un motivo valido y simple: El sexo es más fuerte.

Daniel y Beatríz

Daniel Bracamonte y su pareja, Beatriz, son los referentes de esta corriente ascendente. Daniel, autor del primer libro sobre el swinger de habla hispana “La rebelión de los cuerpos” y editor de la revista EntreNos, explicó a 24CON que por el momento no se cancelan las fiestas ni reuniones, pero se toman algunos recaudos. “Dejamos de lado algunos hábitos, como el de saludarnos con un beso en la boca”.

El virus de la influenza A se transmite de persona a persona, que mejor escenario propicio para el contagio que varias personas desnudas teniendo sexo en grupo; “aconsejamos que si hay alguien con síntomas de resfrío que se abstenga de venir a las reuniones” aclaró Daniel, “igualmente si son fiestas privadas, en las que participan alrededor de 40 parejas, primero nos encontramos en un bar o un café para constatar de que no haya nadie resfriado o con síntomas de gripe y recién después vamos a alguna casa que es donde pasa de todo”.

En la semana que se declaró la emergencia sanitaria en la mayoría de las provincias argentinas y ante las medidas de adelantar vacaciones y cerrar lugares públicos, Las reuniones de sexo grupal se realizarán sin ningún impedimento.“En el mundo swinger siempre hubo medidas de salud como las que están implementando ahora, siempre hubo desinfectante en los baños, alcohol, porque es más grande el riesgo de contagio de cualquier enfermedad, pero este fin de semana hay fiestas reuniones, nosotros organizamos una para el 9 de julio (www.fiestaopenmind.com) en la que va a estar hasta Zulma Lobato” explica Bracamonte.

Sin embargo también explica que desde el último sábado el numero de asistentes a los boliches y las fiestas disminuyo “hasta un 50%” en la cantidad de personas participantes, “habrá que esperar al sábado que es el día fuerte de los encuentros swinger”.

En los boliches entre 150 y 80 parejas se encuentran por cada noche del fin de semana, según cuenta Bracamonte, si bien el numero de asistentes ha bajado, con solo consultar en los boliches del mundo swinger se puede corroborar que las fiestas se siguen haciendo y que al poder del sexo ni siquiera una pandemia puede superarlo.

   

Intercambio de placer en el mundo de los “swingers”

Tener fantasías sexuales y querer experimentar es algo natural para toda pareja. Ahora bien, ¿qué sucede cuando uno o ambos en la relación desean llevar a cabo el acto sexual bajo una dinámica de intercambio de parejas? Este tipo de fantasía se convierte en una realidad para quienes adoptan la práctica del "swinging", también conocida como intercambio de parejas.

Según explica la Dra. Carmen Valcárcel, experta en sexualidad humana, cuando se habla de esta práctica se hace referencia “a parejas que llevan una relación monógama que deciden participar de relaciones sexuales con otras personas con el consentimiento de ambos”. Y aunque no tienen que estar casados, sí deben estar en una relación exclusiva. Sin embargo, hay grupos de “swingers” que aceptan solteros.

¿"Soft" o "full"?

Dentro de esta práctica, existen varios niveles. El “soft swinging” se refiere al juego sexual entre parejas y chicas bisexuales. Algunas veces se incluye sexo oral, pero no penetración vaginal ni anal. Por el contrario, el “full swinging” conlleva un intercambio de parejas en las que se da la penetración sexual.

Qué los motiva

La doctora señala que muchos “swingers” mencionan que comenzaron en esta práctica “con la idea de realizar una fantasía”. Y aunque suele pensarse que el hombre inicia la búsqueda, “puedes encontrar que el número de mujeres que pensaban en participar de esta práctica es casi el mismo que los hombres”.

Además, Valcárcel señala que aunque en la Isla existen clubes de “swingers”, no es común. Por lo general, “se imita el estilo de clubes en Norteamérica y Europa”. También, existen personas que se encargan de coordinar fiestas relacionadas con el "swinging". A estas actividades "las parejas van y observan y participan sí y sólo sí quieren".

¿Es infidelidad?

La doctora explica que en nuestra sociedad “tener relaciones sexuales con una persona que no es tu pareja es ser infiel”. Pero, si esto “es consentido entre ambos sin ningún tipo de coerción, entonces no es una práctica de infidelidad”. De ahí que “en teoría, la infidelidad no es parte de la práctica de un 'swinger'”. A su vez, esto muestra que “la fidelidad es un concepto relativo a la pareja”.

No es para todos

Por su parte, la “swinger” Lisa (nombre ficticio) resaltó que esta práctica “no es para todo el mundo”. Según opina, “además de la experiencia sexual, lo vemos como una oportunidad más para socializar y pasarla bien”. Además, aclara que “dar el paso (de tener intimidad sexual ) es voluntario, no obligatorio”, sobre todo al tener en cuenta que “tiene que haber química de ambas partes, y eso no siempre sucede”.

Al mencionar la razón para dar su versión bajo anonimato, la joven mencionó que “buscamos proteger nuestra identidad porque sabemos que a nivel moral (el “swinging”) es criticado por mucha gente, y muchos de nosotros somos padres y madres de familia y gente profesional”. De hecho, reveló que en este ambiente se incluyen “médicos, abogados y fiscales”.

Piénsalo bien

La doctora Valcárcel advierte que antes de realizar cualquier actividad sexual es importante dialogar los beneficios, riesgos y consecuencias de las mismas. “Esto te ayudará a evitar malentendidos con tu pareja”.

Además, recuerda que “tener fantasías sexuales no es lo mismo que realizarlas”. Por eso debes ser consciente de no forzar “a tu pareja a participar en una actividad que en lugar de placer cause el rompimiento de tu relación”.

En el caso específico del "swinging", “emocionalmente involucrarse en esta práctica requiere estabilidad de la pareja y compromiso”. También, ten en mente que físicamente existen los riesgos de enfermedades de transmisión sexual -como cualquier persona que se involucre en actividad sexual- y existe el riesgo de embarazos.

Antes de experimentar

Realizar esta práctica no es la solución para una pareja que tiene problemas ya que puede agravar o deteriorar la relación.

-Si esta práctica atenta contra tus valores o ideas religiosas, no accedas sólo por complacer a tu pareja. Esto puede crear conflictos emocionales difíciles de sanar.

-No importa cuán interesante o divertida te pueda parecer esta práctica, si tienes dudas, no te involucres.

-Dialoguen sobre la fantasía y determinen las pautas de lo qué será aceptable y qué no (si será sólo mirar, tocar, tener diversidad de prácticas sexuales, etc.).

-Como pareja, recuerden y sean fiel al compromiso de practicar siempre sexo seguro.

-Si eres una persona celosa, esta práctica no es para ti, no importa cuánto creas que la tolerarás.

Fuente: Dra. Carmen Valcárcel, experta en sexualidad humana .

Para citas con la Dra. Carmen Valcárcel: 787-764-5642 o www.CentroDeMejoramientoPersonal.com

Reglas del "swinging"

1 . “No” significa no. Si no puedes respetar los deseos de las demás personas, o no puedes decidir por ti mismo, entonces el "swinging" no es para ti.

2. Separa tiempo para conversar. Muchas personas prefieren conocerse mejor antes de tener un encuentro sexual. Recuerda que este ambiente no es sólo un aspecto físico.

3 . Aprende a comunicarte abiertamente. Expresa todo lo que están buscando tú y tu pareja y pregunta a la pareja de interés qué es lo que ellos quieren los demás.

4 . Cuidado con el contacto físico. Si no te invitan a tocar, no toques. A veces estas situaciones provocan incomodidad en las otras parejas.

5. Evita ser "pushy". No fuerces ninguna situación. Deja que las parejas vayan a su propio ritmo. Si estás interesado en alguna de ellas, simplemente háblales. Pero no los acoses.

Fuente: www.swingerfriendspr.org

Teorías sobre su origen

Algunos apuntan a que surgió entre parejas de la fuerza aérea de los Estados Unidos en la década del cincuentas. Se dice que estos tenían el recurso económico para que sus esposas se mudaran cerca de las bases militares. Puesto que durante los periodos de guerra ellos eran los de mayor mortalidad, se desarrolló la práctica de cuidar de las esposas de los compañeros pilotos, incluyendo el convertirse en su pareja sexual.

Otros dicen que esta práctica es tan vieja como la humanidad, y que existe evidencia que en países como China, África y Egipto esta era una práctica común entre parejas de la realeza.


   

Condenadas y adoradas

Algunas personas creen que la palabra swinger está de moda, pero siguen teniendo duda sobre su significado. Se refiere a parejas con relaciones de cierta estabilidad o formalidad, casadas o no, que asumen como parte de su estilo de vida las prácticas sexuales con otras personas.

Las actividades swingers están mediadas por intercambio de parejas o por relaciones sexuales a las que se invita a un tercero. Los intercambios se pueden hacer con otra pareja, en la que la mujer de una pareja tiene relación con un hombre de otra, y la mujer de esa otra pareja tiene sexo con el hombre de la primera. Tan sencillo como ese juego durante el baile en el que alguien súbitamente dice “Cambio de pareja” y los bailarines inmediatamente cambian de compañero de baile. Sólo que no se trata sólo de unos cuantos pasos, vueltas y movimientos de caderas, se trata de sexo.

El intercambio puede ser en la misma habitación o en habitaciones separadas. Puede ser todos juntos a la vez en una situación en la que no se sepa de quién es una mano o a quién pertenece algún pie. Puede ser que simplemente un hombre sea el espectador del sexo que ocurre entre su mujer y otra pareja constituida por otro hombre y una mujer, o que en cambio sea la mujer la que se limite a ver para alimentar su voyerismo.

Es posible que se crea que es algo novedoso, propio de esta generación que no sabe qué más inventarse. Sin embargo, estas prácticas aparecen a través de la historia y existen referencias que afirman que sistemáticamente existen desde la segunda guerra mundial. Difícil de confirmar. Sin embargo, se conocen clubes swingers organizados en muchos lugares del mundo y muchas personas la defienden como una práctica respetable en la que una pareja decide no asumirse como monógama sexual y considera que es una elección íntima, personal y una opción dentro de sus derechos sexuales.

Las parejas convencionales, tradicionales y conservadoras ven esto como absurdo y pueden llegar a considerarlo un anuncio apocalíptico. Algunos consideran que los intercambios sexuales atentan contra la concepción monógama de la pareja, terreno fundamental para la familia como el núcleo de la sociedad. La familia como garante de un orden preestablecido, sobre el cual los seres humanos han decidido construir e inventar su mundo y su manera de vivir.

Tomar la decisión de participar de una experiencia swingers, requiere la decisión de la pareja, que previamente consultada o no, es libre de elegir y asumir las posibles consecuencias de su elección. Se debe reconocer que es una experiencia riesgosa, en la que finalmente, por mucha reflexión previa que exista, uno nunca conocerá el detalle absoluto de la manera cómo reaccionará y de la manera cómo asumirá la experiencia.

Los intercambios swingers son una opción de resistencia a la forma como operan nuestras relaciones afectivas y uno de los desafíos más grandes es enfrentar nuestros propios celos o atrevernos a cuestionarlos. Los intercambios sexuales pueden ser antagónicos a la posesión que se establece sobre la pareja y para algunos puede ser bastante complicado ver a su compañera o compañero sexual teniendo sexo con otra persona.

El demonio de los celos y la posesión tendría que estar dormido, anestesiado o sedado. Tendría que simplemente no existir, tendría que estar silenciado por negociaciones internas, en las que se prefiere dominar el poseedor que llevamos dentro con tal de vivir una experiencia que podemos percibir como fascinante.

El riesgo de que todo se eche a perder siempre existe, pero también la posibilidad de sentirse con una intimidad más estrecha entre la pareja, una mayor complicidad y la satisfacción de las fantasías sexuales.

Estas relaciones, mientras unos las condenan otros las adoran. Tal vez seguimos siendo una sociedad conservadora, que preferimos estar en cama con una sola persona y que nos movemos con mayor seguridad en el terreno de lo conocido. Tal vez otros preferimos tomar la carretera destapada, esa que no se sabe a dónde llega, después de todo, como dice Anthony Giddens: La aceptación del riesgo, con todo, es también condición de excitación y aventura.

Fuente: http://www.eluniversal.com.co
   

¿Prefieres frecuencia o calidad?

La respuesta parece fácil, pero el debate al respecto sigue vivo. Podemos diferir de la opinión de los sexólogos y decir que lo que vale es lo que cada quien experimenta en su vida; pero tal vez ignoramos que caemos en fallas y aceptamos estereotipos que interfieren con el placer

En principio, debemos asumir que hay gran cantidad de factores que inciden en una buena relación sexual, aunque una regla de oro es observar que cada caso es distinto y no es posible generalizar.

En este contexto, y en el entendido de que los episodios de gran pasión y erotismo tienden a disminuir con el paso del tiempo, los expertos recomiendan que haya gran comunicación en la pareja para que cada quien conozca los gustos, necesidades y limitaciones del otro, así como su biorritmo (ciclo biológico que afecta a cada persona de manera constante) para que los encuentros sean más naturales.

¿Cuántas relaciones sexuales debemos tener? ¿Son suficientes tres veces a la semana o es muy poco una sola ocasión cada mes? ¿Cómo medir la calidad de cada encuentro erótico? En realidad, hay que insistir en que cada pareja debe hacer un diagnóstico propio porque para algunos lo normal será tener relaciones íntimas más de cinco veces por semana, mientras que otros gozarán de intensa actividad solamente sábados y domingos.

Y lo mismo ocurre con la calidad del encuentro, pues para algunos bastarán unos cuantos minutos para satisfacer su deseo plenamente y otros más no lograrán la cima del placer a pesar de compartir “cama y macarrones” durante mucho tiempo, como dice aquella canción de Joan Manuel Serrat.

Lo verdaderamente importante, opinan los especialistas, estriba en que haya una sincronización tal que permita a ambas personas estar satisfechas con la frecuencia en que se dan los encuentros eróticos y, por supuesto, con la calidad de los mismos. Es decir, que una cosa no debe sustituir a la otra, sino formar parte de un esquema equilibrado que complemente la manera en que se resuelvan todas las demás controversias (educación de los hijos, relación con los familiares y distribución del gasto, entre otros).

Comunicación, la llave de todas las puertas
La intimidad de una pareja es tan frágil como el más fino de los cristales y por ello el más mínimo problema puede afectar la vida íntima. Sin embargo, hay que distinguir si la causa del conflicto se relaciona directamente con la habilidad y destreza sexual de los miembros de la pareja o si, por el contrario, se encuentra en alguna dificultad de la vida cotidiana.

En cualquiera de los casos, lo recomendable es hablar del tema y encontrar soluciones antes de que el “dolor de cabeza” o el “cansancio físico y la presión de la oficina” se metan en medio de la cama.

saludymedicinas.com.mx charló con el experimentado sexólogo César Pérez García, miembro del Instituto Mexicano de Sexualidad (Imesex, cuya sede se localiza en la Ciudad de México), quien apuntó que, independientemente de los problemas que pueda tener una pareja, sería conveniente que dejemos de ver a la sexualidad como sinónimo de genitalidad, ya que una relación sexual puede ser igual de plena si la pareja se recuesta y disfruta de la desnudez de su compañero, tiene una sesión de caricias o simplemente se enfrasca en una sesión de besos.

Algo muy importante, asevera el sexólogo, se relaciona con el biorritmo de cada quien porque “tal vez a ella le guste tener sexo por la mañana y a él por la noche; quizá él puede quedar satisfecho con unos cuantos minutos de intercambio erótico, mientras que ella requiera un ritmo pausado y un periodo más prolongado para llegar al orgasmo”.

Todo cambia
Algunas intensas escenas cinematográficas han quedado plasmadas en la memoria de todo el mundo, como las que aparecen en 9 semanas y media, Bajos instintos o Luna amarga, por citar algunas en las que el erotismo alcanza niveles casi míticos. Cierto, habrá mucha gente que haya pasado por algo parecido, pero la verdad es que tenemos que reconocer que este tipo de experiencias se inscriben dentro del terreno de lo excepcional y no de lo común y corriente.

Sucede, señala el entrevistado, que el ser humano alcanza su máxima potencialidad sexual entre los 18 y los 25 años. Al cabo de este periodo, hay una paulatina disminución natural del deseo y cambios biológicos que hacen que el cuerpo se comporte de una manera a los 23 años y de otra a los 43. “Hay un deterioro natural, pero también un proceso de madurez que nos permite disfrutar al máximo un cachondeo o una sesión de caricias; es decir, que se puede aspirar a una relación sexual satisfactoria sin tener que llegar a la penetración”, afirmó.

Hay otros factores que participan de una u otra forma en la vida sexual, relata García Pérez, pues desde una simple gripe hasta una enfermedad crónica, pasando por un embarazo, pueden hacer que los encuentros eróticos sean más espaciados. En este sentido, es una realidad que en la actualidad la gente quiere satisfacer primero sus necesidades básicas (comida, techo y empleo), por lo que la cuestión sexual se relega a segundo o tercer término.

Buscar ayuda
Cada vez son más las parejas que acuden en busca de orientación profesional para hacer que su relación sexual se equilibre, modifique o potencie. Siempre habrá una solución, dice el experto en sexualidad, “cuando la estructura de la pareja se encuentra en buena forma, el respeto se encuentra intacto y existe el ánimo de comprender las necesidades del otro. Cuando no hay amor, de nada vale intervenir porque al final los integrantes de la pareja buscarán otro camino”.

Para recomponer la problemática se vale de todo, siempre y cuando la pareja esté de acuerdo con las estrategias que se pongan en juego. El experto podrá convencerlos para que replanteen la manera en que se da el acercamiento, y sugerirles que traten de recuperar el cortejo e, incluso, que utilicen accesorios que nunca habían considerado: lencería, juguetes o películas, por ejemplo.

Algunas parejas, más atrevidas o curiosas, optarán por asistir en busca de experiencias swinger (intercambio de parejas) y de esta manera lograrán que reviva el deseo y la excitación. Sin embargo, opinan los especialistas, la mayoría de las veces no se necesita llegar hasta esas instancias para que el rumbo de los enamorados se recomponga. Lo importante, se recalca una y otra vez, es hablar de lo que no se habla y hacerlo de una manera respetuosa.

Ciertas encuestas sobre la frecuencia de los encuentros sexuales alrededor del mundo, patrocinadas por una marca de preservativos, no pueden considerarse completas ni representativas de lo que sucede con la mayoría de las parejas, enfatiza Pérez García, toda vez que “el enfoque que se hace es biomédico y, por ello, no se sabe si las relaciones sexuales de las que hablan son de calidad”.

No hay que negar que este tipo de estadísticas son un indicador válido, aunque limitado, y que lo más sano es que cada quien evalúe su propia experiencia. Para ello, deberíamos entender que los medios de información son los responsables de imponer la mayoría de los patrones de comportamiento, estereotipos de belleza y las ideas sobre “lo que debe ser” una relación sexual plena, misma que se asocia casi siempre con el coito (unión de la vagina y el pene).

“Los medios no hablan de la parte psicológica y social de la relación entre géneros; estamos acostumbrados a que cualquier práctica de la sexualidad que no tenga como cometido la reproducción sea mal vista, y en esta perspectiva mucho tiene que ver la Iglesia”, concluye el entrevistado.

Fuente: saludymedicinas.com

   
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